viernes, 16 de mayo de 2014

Mi camino hasta el inescrutable mundo de la cocina




Mi madre lo llama “El milagro del amor” yo por mi lado prefiero llamarle solo amor, y es que las cosas que se hacen por amor, realmente solo se pueden hacer por esa razón, tú puedes intentarlo sin amar, pero te cansas luego y al final todo termina en nada.

El “Milagro” del que mi madre habla, es mi recientemente descubierto interés por la cocina, debo decir que no es que no me gustara para nada, pero siempre he tenido problemas con el fracaso, así que cada fracaso en la cocina me llevaba a alejarme más de ese lugar de la casa. Hasta ahora tengo problemas para cocinar para mí, pero he descubierto el gozo de cocinar para mi esposo, o para otras personas.
La razón por la que decidí escribir de este tema es que muchas personas ignoran el papel que juegan animando a las personas que aman a superarse a sí mismas. La mayoría piensa que la crítica es el mejor camino, y entonces criticamos lo que hacen, intentando que se den cuenta que tenemos buenas intenciones. Pero la realidad es que la crítica no solo hace daño, sino que causa exactamente lo contrario de lo que queremos, que las personas en cuestión terminen abandonando o dejando de intentar.

Cuando yo comencé a intentar cocinar en serio, quien tuvo que pagar fue mi esposo, hasta ahora dice que es “El ratón de laboratorio oficial” francamente cada vez que me acuerdo de los platillos que preparaba, me entra un calor en el pecho, sabiendo que un hombre solo se lo comería porque ama de verdad a la mujer que se lo preparo. Y fue ver su amor y actitud lo que me fue dando el valor de seguir intentándolo, y mejorando. El no solo se comía lo que le preparaba sino que me pedía más, yo sabía que no era la comida más deliciosa del mundo, pero él me daba las gracias por la comida y sabía que estaba siendo sincero, realmente si él me hubiera criticado duramente, creo que la historia sería diferente.

¿Las cosas en la cocina me salen perfectas ahora? No, pero celebramos los aciertos y también los desacierto, a veces cuando algo no sale exactamente como planeaba, mi esposo me dice con su mejor cara “No importa mi amor, igual me lo voy a comer” y si esta incomible, pedimos una pizza jajajaja
Esta entrada es un homenaje al hombre maravilloso que jamás soñé tener (Es que mi optimismo no llegaba a tanto) que ha conseguido con paciencia, amor y palabras dulces que esta mujer aprendiera a cocinar.


Y para muestra un botón…


Estos son pancitos de queso, unos panes tradicionales por estos lados del mundo, especificamente del estado de Minas Gerais.



 Mi primer pastel de manzana, todavia lo estoy perfeccionando :)

El unico intento nostalgico de hacer pastelitos como los que hay en Honduras, lastimosamente aqui no se encuentra masa de maiz como la de allá, y la unica que encontre no da la talla, asi que si alguien se apiada, me mande un paquete de maseca jajajaja :)


 Uno de mis favoritos, pastel de zanahoria, piña, nueces y pasas, con cobertura de queso.


 Pan de banana con fruta confitada


 Como amante de las lentejas no podia faltar, un plato de lentejas estofadas con hierbas aromaticas del jardin de casa.

 El pastel "Imposible" flan y pastel de chocolate,  se llama así por que se cocina todo junto, el flan y el pastel, y por la ligereza del pudin termina en la parte de abajo que al darle vuelta al molde termina siendo la parte superior.

 Otro de mis favoritos, pie de limon, con cobertura de clara de huevo y azucar glace.


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