Cuando eres una persona exitosa, al tope de tu carrera
y creciendo, la última cosa que se te ocurre es dejarlo todo e irte a aprender
más. Yo lo hice, y no estoy segura si estoy arrepentida u orgullosa. Cuando
deje mi país tenía en mente prepararme porque quería dar más, a mis pacientes,
a mis estudiantes, al mundo al que pertenecía. En el camino nuevas decisiones
me llevaron por nuevos caminos, nuevo idioma, nuevo país, y ahora me encuentro
en este mundo fascinante, pero… ahora he tenido que comenzar desde el
principio.
Tengo el apoyo maravilloso de un esposo que me
ama, y a quien amo profundamente. Pero como él también sabe, mi otra pasión, mi
carrera, ha encontrado un gran monte que subir, al principio lo veía casi como
una misión imposible, solo el hecho de tener que aprender un nuevo idioma que
no conocía de nada, ya era una cosa que me angustiaba mucho, pero no es solo
eso, es literalmente que meterte de cabeza en la idiosincrasia de toda una
cultura, para entender sus miedos, su forma de pensar y actuar. Como psicóloga,
me di cuenta que la tarea era incluso más grande de lo que imaginaba y para
serles sincera, he querido darme por vencida muchas veces. Mi madre me enseñó a
no rendirme fácil, ella me entreno para ser perseverante, y rendirme solo
cuando realmente lo había dado todo, y lo peor, me enseñó a ser sincera conmigo
misma, así que no puedo rendirme si no lo he dado todo aún.
Quiero compartir este post, porque sé que
obviamente existen muchas personas que dejaron su país, sus carreras y su
cultura para seguir a la persona que aman, y reconozco lo difícil que se nos
es, incluso hablarles a ellos o ellas, sobre lo que sentimos al respecto. Debo
reconocer que mi esposo ha tenido que tomarse su tiempo para entender lo que
significó y significa para mí verme comenzar de nuevo, y a veces el camino
cuesta arriba dejarme literalmente sin aliento. De alguna forma, tratar de
explicar el antes y después es casi una misión imposible, porque nadie puede
estar dentro de nosotros, y a veces, simplemente las palabras no alcanzan.
Personalmente he tenido la bendición de contar
con alguien paciente y bondadoso que no ha dudado en abrazarme en las noches sombrías,
eso es algo que no todos tenemos, y siempre hay que agradecerlo, lo que puedo
decir es que si queremos retornar a nuestras carreras en un lugar extranjero,
tenemos que organizarnos, informarnos y por supuesto, pedir ayuda.
Personalmente me puse como meta aprender el
idioma, tuve que enfrentar la tremenda frustración de no conseguir darme a
entender, el hecho de que la gente encuentre tremendamente gracioso mi acento y
se rieran en mi cara casi todo el tiempo (cosa que en mi país es bastante
irrespetuoso), y entender que tenía que levantarme e ir a trabajar, porque era
la única forma en que podría aprender en tan poco tiempo, un idioma tan
complejo como el portugués. Así que en casi año y medio, ya estoy a tres meses
de llegar a mi meta de año y medio en Brasil, y aunque obviamente al escucharme
hablar todavía se dan cuenta al instante que soy extranjera, he podido hablar con
todo tipo de personas en un portugués decente, esto es solo el comienzo de una
lucha que si bien no sé dónde me llevara, de una cosa estoy segura, la hora de
rendirse, no ha llegado aún.

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