Hay pocas cosas más frustrantes en esta vida que
tener un ardiente deseo de hacer algo y no poder hacerlo, porque a cada paso
encuentras enorme obstáculos que superar.
Creo que lo más frustrante que he tenido que
vivir aquí en Brasil, ha sido la cuestión de mi boda, sabíamos que iba a ser difícil,
pero no nos imaginamos (al menos yo no me imagine) que sería tan dificultoso,
enredado, y lo peor, tan caro.
Y es que cuando estas a punto de viajar a un país
a vivir, de alguna manera, nuestra cabecita se encarga de que no lo veamos tan difícil,
que pensemos que sortearemos como gato panza arriba los escollos
gubernamentales del país, y hay que tener en cuenta que cuando no se habla el mismo
idioma es como el triple más difícil, en fin, mi punto es que no hay mejor cosa
que informarse bien, si es posible con alguien que sepa, porque el “dicen” la
gran mayoría de los casos se queda bien corto a la realidad con la que
encontraras.
Por lo pronto después de 6 meses aquí, hemos
podido por fin comenzar a echar andar la maquinaria que implica nuestro
casamiento, que comienza a miles de kilómetros de distancia, en mi país,
autenticando todos los papeles necesarios para la boda, en este caso toda mi documentación
por ser yo la extranjera, tiene que venir todo autenticado por las autoridades del
país y además por la embajada Brasileña en el país, que no sé si es en todo
lado, pero cobro un ojo y la mitad del otro por cada autentica.
Ojo que en cada estado e incluso en cada ciudad
los documentos necesarios pueden cambiar, por eso como repito, enterarse con un
experto es lo más recomendado (cosa que yo no hice y heme aquí) lo más
importante es mantenerse tranquilo y no exasperarse demasiado, porque entonces
las cosas se vuelven aún más lentas, al menos ante nuestros ojos.
Y claro, hay que preparar el bolsillo, porque
ya puestos los documentos aquí, toca traducirlos al idioma portugués, (no, no
puedes traducirlos tu) el traductor tiene que ser juramentado, los cuales son
nombrados por el gobierno, y no son muchos, por lo general son personas
extranjeras que tienen mucho tiempo viviendo en Brasil, y al parecer se guían
para cobrar por una guía que cobra por letra, o sea, cada número determinado de
letras, cobran un determinado valor, y como no da para contar tanta letra, pues
ellos “aproximan el valor” y es allí donde sangran a los necesitados
(nosotros), en fin un calvario que sabemos que vale la pena, pero que no deja
de ser un calvario.
Y al final, aquí no casa un abogado, las bodas
civiles son realizadas en unas oficinas que aquí se llaman cartorios, en esas
oficinas, ya con los papeles (traducidos y listos) y con el respectivo valor en
mano, después de hacer la fila, inscribimos nuestra boda, y con suerte nos dirán
algo como esto… si está inscribiendo su boda un 15 de abril, “La fecha más próxima
disponible es el 15 de Junio” y entonces
te termina de dar el infarto que te
comenzó a dar desde que llegaste y después de recordar todos los
antepasados de la persona que te atendió, te rindes ante la cruda realidad, a
esperar se ha dicho.

