martes, 9 de abril de 2013

De frutas y nuevos sabores



Una de las cosas más interesantes con las que me he topado en mi aventura por Brasil ha sido la cantidad de frutas que hay aquí, frutas que conozco (Que por cierto me han sabido a gloria, despues de pasar un año en europa  deseando comerme una papaya como Dios manda) , y otras que en mi vida había visto, debo admitir que al principio el cerebro se encuentra de plano con algo totalmente desconocido y no terminas de averiguar si te gusta o no, me paso cuando probé por primera vez la acerola y el umbú, frutos que mi paladar no conocía.

Creo que hay muchas otras cosas, sin embargo hay unas que se asemejan a las de mi país o de alguno de los lugares donde he estado, lo interesante es probar algo por primera vez y ser consciente de cómo reacciona tu cerebro ante el hecho. Cuando probé la acerola por primera vez, recuerdo que dije ¡Que cosa más horrible! Fue divertido porque por lo general es una fruta bastante apreciada por estos lados, pero como sé que las primeras impresiones pueden fallar, decidí darle otra oportunidad a esa fruta pequeña de color rojo intenso cuando está madura, y claro el resultado fue que me termino gustando, aparte de ser una excelente fuente de vitamina C, es sabrosa (cuando se la aprende a conocer).

Es como todo en la vida, cuando vivimos en un lugar que no es el nuestro, donde podemos toparnos con cosas diferentes y nuevas a cada esquina, tener la mente abierta al cambio, a lo desconocido es vital para apreciarlas, e incluso amarlas en algún momento. No es fácil, pero si logramos conseguirlo, muchas cosas cambiaran en nuestra perspectiva del nuevo lugar, comenzamos a tomarle cariño a todo aquello que al principio nos parecía más raro que una vaca en la luna.

Yo me he dado cuenta que de no ser por una clara disposición a aprender, y a conocer nuevas cosas, me hubiera perdido de tanto, y quizás me hubiera amargado el carácter, o la nostalgia se hubiera hecho insoportable, hay que darle tiempo al tiempo, y si  bien no adoptemos todos los cambios, bien podemos hacer un balance beneficioso para aprender a gustar de lo que vamos conociendo.
Sigo aprendiendo todos los días, y puedo decir que me encanta!


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