lunes, 15 de abril de 2013

El camino del caracol




Hay pocas cosas más frustrantes en esta vida que tener un ardiente deseo de hacer algo y no poder hacerlo, porque a cada paso encuentras enorme obstáculos que superar.

Creo que lo más frustrante que he tenido que vivir aquí en Brasil, ha sido la cuestión de mi boda, sabíamos que iba a ser difícil, pero no nos imaginamos (al menos yo no me imagine) que sería tan dificultoso, enredado, y lo peor, tan caro.

Y es que cuando estas a punto de viajar a un país a vivir, de alguna manera, nuestra cabecita se encarga de que no lo veamos tan difícil, que pensemos que sortearemos como gato panza arriba los escollos gubernamentales del país, y hay que tener en cuenta que cuando no se habla el mismo idioma es como el triple más difícil, en fin, mi punto es que no hay mejor cosa que informarse bien, si es posible con alguien que sepa, porque el “dicen” la gran mayoría de los casos se queda bien corto a la realidad con la que encontraras.

Por lo pronto después de 6 meses aquí, hemos podido por fin comenzar a echar andar la maquinaria que implica nuestro casamiento, que comienza a miles de kilómetros de distancia, en mi país, autenticando todos los papeles necesarios para la boda, en este caso toda mi documentación por ser yo la extranjera, tiene que venir todo autenticado por las autoridades del país y además por la embajada Brasileña en el país, que no sé si es en todo lado, pero cobro un ojo y la mitad del otro por cada autentica.

Ojo que en cada estado e incluso en cada ciudad los documentos necesarios pueden cambiar, por eso como repito, enterarse con un experto es lo más recomendado (cosa que yo no hice y heme aquí) lo más importante es mantenerse tranquilo y no exasperarse demasiado, porque entonces las cosas se vuelven aún más lentas, al menos ante nuestros ojos.

Y claro, hay que preparar el bolsillo, porque ya puestos los documentos aquí, toca traducirlos al idioma portugués, (no, no puedes traducirlos tu) el traductor tiene que ser juramentado, los cuales son nombrados por el gobierno, y no son muchos, por lo general son personas extranjeras que tienen mucho tiempo viviendo en Brasil, y al parecer se guían para cobrar por una guía que cobra por letra, o sea, cada número determinado de letras, cobran un determinado valor, y como no da para contar tanta letra, pues ellos “aproximan el valor” y es allí donde sangran a los necesitados (nosotros), en fin un calvario que sabemos que vale la pena, pero que no deja de ser un calvario.

Y al final, aquí no casa un abogado, las bodas civiles son realizadas en unas oficinas que aquí se llaman cartorios, en esas oficinas, ya con los papeles (traducidos y listos) y con el respectivo valor en mano, después de hacer la fila, inscribimos nuestra boda, y con suerte nos dirán algo como esto… si está inscribiendo su boda un 15 de abril, “La fecha más próxima disponible es el 15 de Junio”  y entonces te termina de dar el infarto que te  comenzó a dar desde que llegaste y después de recordar todos los antepasados de la persona que te atendió, te rindes ante la cruda realidad, a esperar se ha dicho.

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