Observo callada el hermoso atardecer que está delante de mí,
me deja impresionada que lo veo casi todos los días, y aún consigue detenerme
el aliento. La vida suele ser así, nos arranca el aliento a cada paso, si nos
dejamos sorprender.
Al descubrir un nuevo país, es como si estuviera
descubriendo un tesoro, poco a poco, no todo es brillo ni color, a veces las lágrimas,
el dolor, y la tristeza humana hace su aparición y me doy cuenta que no estoy
en un lugar tan diferente a otros donde he estado. Y es que donde sea que voy,
suelo tener una misión a mi medida, y agradezco al cielo el tener la
oportunidad de aliviar alguna herida, ayudar a reconciliar a alguien consigo mismo
o con alguien más, me formé para esto, y poder hacerlo en su idioma es
simplemente un milagro. Yo misma quedo maravillada de escucharme hablar en otra
lengua, y me sorprende aún más que me entiendan, aunque a veces creo que solo
me entienden la mitad de lo que hablo, todo es cuestión de practica y de no
darse por vencido.
Mientras preparo mi boda, me doy cuenta de que a veces las
diferencias son tales que hay que ir al principio de las cuestiones para
entender porque una persona piensa, actúa y hace de esa manera especial. Mientras yo quiero un pastel de zanahoria con
nueces, que todo sea comible, y que no sobre nada para llevar, aquí se
descantan por unos pasteles inmensos donde la mitad puede no ser comible, porque
el tamaño sí importa, porque el pastel es el segundo protagonista después de la
novia, (o sea el pobre novio, ni se dónde queda), qué es eso de querer hacerlo
todo yo misma, que lo mejor es comprar lo más bonito, que nada de esas cosas
recicladas que tanto me gustan, y así por el estilo, yo me he tenido que armar
de mucha paciencia, para explicarles a mis amigas con muy buenas intenciones,
que en realidad somos diferentes, y que esto será un entremezclado de culturas,
y que habrá de todo un poco, pero que al final, las cosas seguro saldrán bien. Así
que no han tenido de otra que aceptar ayudarme algunas a regañadientes, con mi
aventura un poco “pintoresca”.
La verdad es que como dicen en la variedad está el sabor, así
que quiero aprovechar a agradecer todos los hermosos consejos que he recibido,
y sobre todo la ayuda magnánima de mis preciosas amigas brasileiras que han
aceptado ayudar en los preparativos de mi boda, y han comenzado a aceptar de
buena gana que las cosas serán “un poquito” diferente de lo que se acostumbra
por estos lados.
¡Allá vamos!
