
Terminando
mi primer trimestre de embarazo, he llegado a varias reflexiones interesantes
sobre esta experiencia en mi persona.
1. La
maternidad es algo totalmente personal, es increíble, pero en todo este tiempo
no me he encontrado con dos personas que tuvieron los mismos síntomas, dolores,
achaques, o alegrías, o sea que aunque escuchar experiencias puede dar alguna
luz, no hay forma de anticipar este camino, tendremos que ir paso a paso recorriéndolo
y aprendiendo de nuestra experiencia que es única en el mundo.
2. La
felicidad de la maternidad no te llega de golpe y porrazo, por lo menos en mi caso, que he tenido
nauseas constantes, vomito por doquier, y demás malestares, me encontraba con
personas que con la mejor intención me preguntaban "¿Estas feliz?"
consiguiendo como respuesta un "ya estuve más feliz en la vida"
jajajajajaja decidí ser honesta y ver las caras que me ponen, imagino que se
preguntaran que clase de madre seré, pues la verdad es que creo que quiero
criar a mi hijo/hija enseñándole a ser honesto con lo que siente, y tengo que
empezar por serlo yo. ¿Alguna vez me siento feliz de estar embarazada? Claro que por
supuesto que si, pero la verdad es que cada día tiene sus pesares y alegrías, y
creo que las que estamos recorriendo este camino necesitamos que las personas
entiendan que a veces la pasamos realmente mal.
3. Las
otras mamás mienten o no se acuerdan; ¿Que es lo peor que le puede pasar a una
embarazada desde mi perspectiva? Tener a un montón de mujeres que ya pasaron
por esto diciéndote “no es para tanto, nunca me dio, estas exagerando, yo conseguía
tener mi casa impecable, trabaja afuera, y hacia malabares en mi tiempo libre,
pobrecito tu hijo/marido/gato etc” ¿En serio? Una de las cosas maravillosas que
vine a aprender a aquí, fue a no necesitar soportar tanta tontería junta, las
mujeres ya soportamos demasiada presión, parece que tenemos que hacerlo todo
perfecto, si no eres mala madre, mala esposa, mala cristiana etc, el otro día
una de mis queridas hermanas de la iglesia me pregunto que si me estaba
enfriando porque ya no me veía tan frecuente en los cultos de noche, a lo que
yo sin cortarme nada le respondí “No hermana, sigo tan caliente como siempre,
es que a esas horas a mi bebé le da por hacerme vomitar y prefiero dar el espectáculo
en mi casa” en fin, mujeres necesitamos más palabras de consuelo o apoyo, o
como decimos en psicología de cuidados paliativos, si no sabe que decir, o cree
que va a meter la pata, entonces no diga nada, solo abrace.
4. Los
esposos/compañeros/familiares/amigos son fundamentales; Una buena amiga me dijo
una vez, Mary, si usted le tiene un hijo a su esposo él la va a amar más, yo me
quedé pensando que con lo que mi esposo ya me ama y me demuestra, estaría difícil amarme
más, la realidad es que yo he amado más a mi esposo en este proceso, al verlo
tan preocupado y solicito, trabajando jornadas dobles, proyectando el futuro (cuando
era del vamos a vivir hoy y mañana ya veremos) cocinando parte de su cena, porque
yo no soporto el olor de lo que quiere comer, soportando mi humor, desconsuelo, o rabia. parecen cosas sencillas, pero son
sacrificios como casi todo en esta vida, he aprendido a apreciar el amor de mis
amigos cercanos, personas que se me han llevado al hospital, que se han
voluntariado a acompañarme a hacer exámenes y visitas, que andan pensando en
que pueden traerme para que coma, la verdad es que he podido sentir de cerca
tanto amor, tanto cuidado, que sólo puedo darle gracias a Dios por su
misericordia, y a mis amigos, esposo y familia por sus cuidados, realmente en
estos momentos vale más que oro.
En fin, a este tren ya me subí y vamos a ver a que otras aventuras nos lleva, que auguro, serán muchas,
... Continuará
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