¡10 meses en Brasil! Parece mentira que ya haya pasado tanto tiempo, este tiempo ha estado lleno de desafíos, de aprendizaje y lecciones que espero no olvidar en lo que me quede de vida.
Creo que una de las cosas más difíciles para
mi, ha sido congeniar un mundo totalmente diferente, siendo tan ritualista como soy, amante de lo
conocido, a pesar de mi espíritu aventurero, para quedarme espero lo conocido,
lo que me es familiar, así que decidir quedarme en este lugar que al inicio me parecía
tan ajeno es algo que en otras épocas jamás hubiera hecho.
Pero heme aquí, he aprendido el idioma, y
aunque siempre me encuentro con palabras que no entiendo, al menos puedo tener una
conversación con la mayoría de los que conozco, he aprendido a lidiar con una
suegra de carácter fuerte y sobre todo he comprobado una vez más que mi Dios está
siempre conmigo, protegiéndome, amándome y ayudándome para ser la mujer en la
que Él ha soñado que yo sea.
Aún me esperan grandes desafíos en este
lugar, pero ahora sé que con la ayuda de Dios, podré construir mi hogar aquí.
El tiempo de espera está llegando a su fin, y estoy segura que ha valido
totalmente el esfuerzo, el amor y el trabajo que hemos puesto en ello.

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